terça-feira, 19 de março de 2013

JEAN-JACQUES LEMÊTRE FALA DO SEU TRABALHO

Oficina O Corpo Musical


El Théâtre du Soleil ofrece ese privilegio de poder partir de cero. La música despega verdaderamente de cero, es decir con las manos, con los pies, con el corazón. ¿El corazón? Sentir lo que hay sobre el escenario, sentir a los actores, la manera cómo se mueven, respiran, hablan. Todo comienza por los tambores, porque, en la medida en que ningún papel se distribuye al principio, donde todo está abierto y donde no tenemos ninguna idea preconcebida, yo no toco ningún tema melódico o armónico, sino el latir, la pulsación, lo “fundamental del actor”, hombre o mujer. Luego viene la idea de “bordón”, que es una melodía extremadamente simple que comienza a rellenarse en las alturas de las voces. Yo aprendo al mismo tiempo que todo el mundo. Hay una evolución en la música que pasa en un principio por un trabajo simple- hacer un ritmo, de manera que el tempo del actor en escena no se vuelva, sostenido por mucha lentitud, cotidiano o realista. Cierta velocidad es necesaria para que podamos comenzar a trabajar y que una escena no decaiga. Y, poco a poco, todo adquiere forma, los personajes se revelan y la música se revela con los personajes, porque la distribución se concreta progresivamente. Lo que me gusta en este trabajo, es que, de hecho, no tenemos necesidad de teorizar. La creación y la distribución se hace a medida que se avanza, en “directo”. Jean Jacques Lemêtre

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